Un parlante JBL, Sony o Bose no cuesta lo que cuesta sólo por el sonido — cuesta lo que cuesta por todo lo que pasa antes de llegar a ti. Importadores, distribuidores, tiendas de retail, impuestos de importación (19% de IVA + hasta 35% de arancel en Colombia) y presupuestos millonarios en publicidad. Todo eso se suma al precio.
No pagas únicamente por el sonido, pagas por la cadena de suministro.